El deporte tiene la memoria muy corta y el nivel de exigencia es enorme, sin importar lo que se hizo antes. Milwaukee Bucks es consciente de que debe poner fin a la dinámica negativa que acompaña al equipo en los últimos años, habiendo interpretado las palabras de Giannis Antetokounmpo recientemente como un aviso.
“Si seguimos sin ganar un anillo, yo mismo podría ser traspasado”. Con esas palabras aparentemente inocentes, pero con un trasfondo amenazante, se expresó Giannis Antetokounmpo apenas unos días de arrancar una nueva temporada con Milwaukee Bucks. Los de Wisconsin se aferran a viejas leyendas y a una mejoría notoria de Damian Lillard como esperanzas de cara a un curso que puede ser ultimátum para su estrella. El griego necesita luchar por el anillo con garantías y pide implicación de la gerencia.
En un intento por menguar el descontento de su estrella, Milwaukee Bucks ha decidido recuperar a Thanasis Antetokounmpo, cortado después de tener una grave lesión. Para Giannis Antetokounmpo ha sido siempre muy importante tener a su hermano cerca, como apoyo moral, y este movimiento ha de ser interpretado como una maniobra desesperado de los Bucks para congraciarse con su estrella y despejar la sombra de una posible ruptura progresiva de relaciones, que podría conducir al traspaso.